June 2013
Y solo deseaba meter todo para adentro, las entrañas domesticadas, la piel tan carcelaria, la anatomía completa, tragarme el cuerpo entero para adentro para ganarme el sitio adecuado para acunar el alma. Pero para ganarse la interiorización hay que ganarse la exteriorización; saber dominarla. Necesitaba primero apaciguar la fiera en forma de corazón de tanta sed y hambre para estar por encima de todo lo que no tiene fin. Inadvertidamente me vi navegando entre navegantes que deseaban hacer lo mismo. Y así nos volvimos locos; así de fácil se te encorva la espalda, se te estaca los huesos y se ponen blandos, se pierde la genitalidad fertilizadora y se ponen lechosos los ojos, como ciegos como vacíos. Y el resto del cuerpo que carece de sentido como todo ésta vida y éste texto se expande por el vientre fecundado y entra en la mente del feto poniéndole en la cabeza un sueño santo que de manera afectiva se va agigantando por toda la psiquis en dimensiones considerables a la expansión de una mariposa con las alas abiertas. Y todo es ajeno estrambótico y feo; y todo es totalmente aceptable, maravilloso mágico y hermoso. Entonces todos los navegantes y yo, y el feto nos quedamos oscuros y desnudos y fui caminando por la noche en un sendero de color diurno tormentosamente extenso. No sabía si iba a sobrevivir, si me iba a alcanzar el alimento y el aire para llegar al otro lado del sendero, que era tan largo que parecía que el cielo tocaba al infierno. En el camino me fui preguntando: ¿Por qué aún tienes como amigo a tu pequeño ego, a tu desesperado y alterado corazón, a tu derrumbada y loca psiquis?